Buenas, esto es BIMPRAXIS, el podcast donde el
BIM se encuentra con la inteligencia artificial.
Exploramos la ciencia, la tecnología y el futuro
desde el enfoque de la arquitectura, ingeniería y
construcción.
¡Empezamos!
Muy buenas, bienvenidas, bienvenidos a un nuevo episodio
de BIMPRAXIS.
Hoy os traemos el momento exacto en el
que los gigantes tecnológicos empezarán a gastar más
en inteligencia artificial de lo que ingresan en
efectivo.
O sea, un escenario que, a ver, suena
a película de ciencia ficción financiera total, pero
es que está pasando ahora mismo.
Sí, sí, a cámara lenta además.
Exacto, en las hojas de cálculo de las
empresas que, bueno, se supone que son las
más rentables del planeta.
Totalmente.
Para poner a quienes nos escuchan un poco
en contexto, hoy nos sumergimos en un informe
que es un auténtico.
Un auténtico jarro de agua fría para todo
el sector tecnológico.
Un baño de realidad, digamos.
Exacto.
Está fechado el 16 de junio de 2026.
Lo firma la investigadora Isabel Junievich para Epoch
AI y desmenuza una dinámica que es francamente
fascinante.
Muy reveladora.
Proyecta un punto de colisión matemática inminente en
las cuentas de los llamados hyperscaners.
Claro, los grandes, de verdad.
Eso es.
Hablamos de los titanes absolutos.
De la infraestructura en la nube.
O sea, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle.
Que al final son las empresas que sostienen
básicamente la arquitectura de Internet.
Y el análisis de Epoch AI demuestra que,
bueno, la carrera por dominar la inteligencia artificial
generativa les está pasando una factura económica que
no habíamos visto nunca.
Vaya.
Es que es a una escala sin precedentes.
Y, a ver, a primera vista hablar de
finanzas corporativas, de balances, de flujos de liquidez,
pues puede sonar a clase densa de la
universidad, ¿no?
Sí, a aburrimiento soberano.
Ya, pero la realidad de esta carrera armamentística
es tan extrema que, de verdad, resulta apasionante.
Estamos hablando de cientos de miles de millones
de dólares cambiando de manos a una velocidad
que da a vértigo.
Una barbaridad de dinero.
Vale, vamos a desgranar esto para separar el
humo del dinero real porque hace falta definir
bien el terreno de juego.
Bueno, pensemos en una analogía así muy detallada.
Voy a andar por casa.
A ver, cuenta.
Imaginaos una panadería de barrio.
Vale.
Una panadería muy próspera que vende muchísimo pan
todos los días.
El dinero limpio que queda en la caja
registradora a final de mes después de pagar,
pues, la harina, la luz, las nóminas.
Lo básico.
Eso sería el flujo de caja operativo.
Es el dinero constante y sonante que genera
el negocio solo por el mero hecho de
abrir la persiana.
Claro, esa es la base de la supervivencia
de cualquier negocio, vamos.
Es el pulso vital, el efectivo real que
entra por la puerta cada mañana.
Eso es.
Pero la historia cambia por completo si de
repente quien dirige la panadería decide que el
futuro absoluto son los croissants cuánticos.
Croissants cuánticos, me lo apunto.
Y claro, para fabricarlos resulta que necesita comprar
hoy mismo un horno industrial hiper avanzado que
cuesta una fortuna y encima ocupa tres locales
enteros.
Ese desembolso brutal.
Total, o sea, esa pasta que sale de
golpe de la cuenta del banco para comprar
infraestructura física.
Sí, pensando en el futuro.
Exacto, pues eso es el gasto de capital
o como lo llama el informe, el CAPEX
en efectivo.
Y esa es una distinción crucial.
Y aquí es donde el estudio de Epochei
brilla muchísimo, por su rigor metodológico.
Porque no se fían de lo que dicen
las empresas, no.
Qué va, qué va.
No se basan en notas de prensa de
estas grandilocuentes.
Ni en los resúmenes financieros superpulidos de relaciones
públicas.
Que te lo pintan todo precioso.
Claro.
La autora, Isabel, ha ido directamente a los
informes 10Q y 10K.
Los de la SEC.
Eso es.
Los documentos oficiales y legalmente vinculantes que tienen
que presentar sí o sí a la SEC,
al regulador estadounidense.
Y ojo a esto, ha extraído la información
utilizando etiquetas XEBRL.
Que esto a mí me pareció súper curioso
cuando lo leí.
Normalmente las empresas agrupan los gastos en cada
uno de ellos.
En categorías un poco difusas, para maquillar los
números o esconder dónde están sangrando dinero.
Este estándar XEBRL sirve justo para evitar eso.
Totalmente.
El XEBRL, que por sus siglas en inglés
es Extensible Business Reporting Language, es, a ver,
para entendernos, como un código de barras inalterable.
Vale.
Obliga a las empresas a etiquetar cada dólar
que gastan con una categoría estructurada que la
SEC supervisa.
Entonces, al raspar esos códigos de barras, Epoch
AI, Epoch AI saca el dato crudo, la
verdad desnuda.
Sin filtros.
Exacto.
Y lo importante aquí es que este informe
mide exclusivamente el efectivo real que sale de
la caja.
¿Nada de promesas a futuro?
Nada de compromisos.
Ni ganancias teóricas sobre el papel, ni los
famosos arrendamientos financieros donde tienes el servidor pero
no has soltado la pasta hoy.
Mide los dólares físicos que han salido de
la cuenta para pagar a los que hacen
los chips, a los servidores y construir los
data centers.
O sea, ¿abandona por completo?
Esa contabilidad de devengo donde apuntas un gasto
hoy, pero igual lo pagas en cinco años
y se centra en la liquidez pura y
dura.
Y si nos fijamos en esa liquidez, los
datos de la gráfica son de locos, de
verdad.
Dan bastante miedo.
Tienen una gráfica en escala logarítmica que muestra
el ritmo de aceleración.
Por un lado, tienes el flujo de caja
operativo de estos cinco gigantes combinados que crece
a un ritmo del 23 % anual.
Que es una barbaridad.
O sea, un 23%.
Un 23 % sostenido para empresas de este
tamaño es una máquina de imprimir billetes.
Literalmente.
Pero claro, por otro lado, el gasto de
capital, ese CAPEX para infraestructura de IA, se
ha disparado a un crecimiento del 70 %
anual.
Y esto desde el segundo trimestre de 2023.
Claro, coincidiendo de lleno con la explosión de
GPT -4.
Exacto.
Ese trimestre, el segundo de 2023, es el
pistoletazo de salida real.
Fue cuando en todos los consejos de administración,
cundió el pánico absoluto y dijeron, oye, hay
que comprar todo el hardware que exista.
Como si no hubiera un mañana.
Tal cual.
Y claro, si aplicas una proyección matemática muy
básica a estas dos líneas, la del ingreso
creciendo al 23 % y la del gasto
al 70%, pues el modelo exponencial es implacable.
Las líneas se cruzan.
Es pura física.
Vaya.
Según Epoch AI, ese cruce a nivel agregado
llega en el tercer trimestre de 2026.
O sea, que estamos hablando, de que el
flujo de caja libre agregado de todas estas
empresas juntas será cero.
Cero.
Cero patatero.
Todo el efectivo que generen, o sea, cada
anuncio que vendan, cada suscripción de la nube,
se va a esfumar al instante, para pagar
más y más infraestructura de IA.
Pero, ¿qué significa todo esto realmente?
Si una línea va a 70 por hora
y la otra a 23, el choque es
inevitable.
Pero estas son las empresas más ricas del
mundo.
No van a quebrar mañana, ¿verdad?
No, no, no van a quebrar mañana.
Estoy seguro.
Y, de hecho, lo fascinante aquí es que
siguen siendo enormemente rentables.
Ya.
A ver, para entender esta contradicción aparente, hay
que mirar el mecanismo de la depreciación contable.
Cuando una tecnológica compra un clúster enorme de
servidores, paga en efectivo, de golpe.
Cientos de millones volando de la cuenta del
banco en un día.
Eso es.
Pero, claro, de cara a la contabilidad y
a los beneficios que le cuentan a Wall
Street, ese coste brutal no se resta de
golpe en el trimestre actual.
Claro.
Porque la infraestructura tiene una vida útil, ¿no?
Si un servidor va a durar cinco años,
pues reparten ese impacto contable durante esos cinco
años.
Exactamente.
Lo amortizan.
Contablemente restan, por ejemplo, una quinta parte del
coste de sus beneficios cada año.
Ya, ya veo.
Así la empresa sigue mostrando un margen de
beneficio altísimo en los libros y protegen el
valor de sus acciones en bolsa.
Claro, para que no cunda el pánico.
Pero la realidad en la cuenta corriente del
banco es muy inistinta.
Su capacidad del día a día para generar
efectivo, para tener liquidez real para maniobrar, sufre
un palo tremendo e inmediato.
Pero, claro, la depreciación al final es, pues
eso, un juego de trileros contable para calmar
a los inversores.
Si el dinero real ya no está y
al mes siguiente resulta que necesitas comprar la
nueva hornada de tarjetas gráficas para no quedarte
atrás, el apunte de la depreciación no te
va a pagar la factura de los chips.
Evidentemente, ¿no?
Esa falta de liquidez te tiene que morder
tarde o temprano.
Y ese es justo el núcleo de la
advertencia que lanza Isabel Junievich.
Un negocio puede ser súper rentable sobre el
papel, pero, oye, si no tienes liquidez para
parar la próxima factura, te paralizas.
Claro.
El flujo de caja es la realidad del
presente, mientras que el beneficio es, pues, una
historia a largo plazo.
Si las compras de hardware crecen al 70
% anual, la liquidez se evapora mucho más
rápido de lo que cuentan los libros.
Es de cajón.
Sí.
Ahora bien, el informe también señala que ese
tercer trimestre de 2026 es una media agregada.
Es como si metemos a los cinco gigantes
en una batidora.
Sí, todos juntos.
Pero claro, si mezclas el dinero de Microsoft,
que tiene un monopolio de software corporativo que
da unas márgenes altísimos, con Meta o Alphabet,
que dependen puramente de los ciclos de publicidad
digital, pues ese batido oculta un poco la
realidad individual.
Totalmente.
No todos se van a chocar contra el
muro, a la vez.
¿Qué pasa cuando miras los datos empresa por
empresa?
Pues mira, el desglose es de lo mejor
del estudio, porque demuestra que el nivel de
urgencia y el colchón que tiene cada una
varía muchísimo.
Y aquí, de nuevo, el informe es súper
escrupuloso con el método.
Sí, por el tema de los calendarios, ¿no?
Exacto.
Las empresas no cierran sus trimestres fiscales en
el mismo mes.
Oracle, por ejemplo, tiene un calendario súper raro.
Entonces, el estudio ajusta los trimestres fiscales al
trimestre natural con el que más se solapan.
Para poder comparar manzanas con manzanas.
Justo.
Para que la comparación macroeconómica tenga sentido real.
Y fíjate que al hacer esa comparación justa,
el ranking cronológico de quién cruza la línea
de liquidez cero primero, tela marinera.
Según los datos, Oracle ya la ha cruzado.
Sí, ya están ahí.
O sea, su CAPEX ya es mayor que
su flujo de caja a día de hoy.
Y yo me pregunto, ¿por qué caen ellos
primero si no son los más grandes del
grupo?
Pues, a ver, paradójicamente, por eso mismo.
Parten de una base de flujo de caja
bastante más pequeña que, yo que sé, Apple
o Microsoft.
Pero están intentando competir en la misma liga
exacta de infraestructura de IA.
Claro, quieren estar en la mesa de los
mayores.
Y tienen una estrategia en la nube súper
agresiva para ganar cuota de mercado rápido.
Y claro, eso exige soltar una cantidad de
pasta en CAPEX que su liquidez normal no
puede sostener.
Tiene todo el sentido del mundo.
Siguiendo el ranking, el próximo sería Amazon, que
según las tendencias estaría cruzando la línea ahora
mismo.
A mediados de 2026.
En este preciso instante, sí.
Luego tendríamos a Alphabet, que la cruzaría en
el primer trimestre de 2027.
Meta se iría al tercer trimestre de 2027.
Y el que parece que tiene un paracaídas
enorme es Microsoft, que según el informe no
agotaría su flujo de caja hasta el tercer
trimestre de 2028.
Y ese margen tan bestia de Microsoft ilustra
muy bien lo que hablábamos.
Sus ventajas estructurales.
Microsoft se apoya muchísimo en el B2B.
Claro, empresas.
Venden suscripciones a corporaciones gigantescas.
Y eso es un río de ingresos constantes
y super predecibles.
Te da mucha seguridad.
Les permite financiar la locura de los centros
de datos durante mucho más tiempo sin ahogarse.
En cambio, si dependes de la publicidad, eres
mucho más vulnerable si la economía frena un
poco.
Ya te digo.
Pero bueno, en general, el desglose te dice
que todos estos hyperscalers están dispuestos a sacrificar
su seguridad a corto plazo por puro pánico
a quedarse fuera de la revolución de la
IA.
El famoso FOMO, ¿verdad?
El miedo a perderse la fiesta, pero a
una escala de cientos de miles de millones.
Y esto me lleva a una duda enorme.
Si la pasta que ganan en su día
a día ya no llega para comprar chips
a lo loco y montar macrocentros de datos,
¿de dónde demonios van a sacar el dinero?
Pues esa es la pregunta del millón.
Porque parar no parece que quieran parar.
¿Qué va?
Parar ni se lo plantean.
Si el fluro operativo no da, y quieren
seguir creciendo al 70%, van a tener que
buscar financiación externa.
Y mucha.
El informe da tres vías principales, básicamente.
A ver, ¿cuáles son esas palancas?
La primera es obvia.
Tirar de ahorros.
Liquidar sus enormes reservas de efectivo.
Han acumulado montañas de liquidez en la última
década, así que pueden empezar a quemar ese
colchón.
Vale.
Tirar de la hucha.
La segunda es ir al mercado de deuda.
O sea, emitir bonos corporativos o pedir préstamos
gigantes al banco.
Endeudarse hasta las cejas.
Y la tercera, pues emitir nuevas acciones, pidiendo
capital fresco directamente a los inversores.
Uf, pero espera, porque las implicaciones de todo
esto a nivel macro son brutales.
Si empiezan a quemar sus reservas, se quedan
sin munición para, no sé, comprar otras empresas
emergentes, o para recomprar sus propias acciones, que
es lo que suele mantener contentos a los
inversores de Wall Street.
Y si encima deciden emitir deuda a lo
bestia a la vez, absorberían una cantidad descomunal
de liquidez del sistema financiero.
Podrían encarecer los préstamos para todo el mundo.
Es que tienen un tamaño desproporcionado.
Y no hablemos de si emiten nuevas acciones,
que entonces diluyen el valor para los accionistas
de ahora.
Y eso en bolsa suele ser sinónimo de
pánico.
Has dado en el clavo totalmente con el
efecto domino.
Es que no es un problemilla contable interno
de cinco empresitas.
Hablamos de corporaciones que son un porcentaje enorme
de los índices bursátiles de todo el planeta.
Es que mueven el mundo.
Claro.
Si pasan de ser máquinas de generar dinero
a ser agujeros negros que tragan deuda y
capital para pagar IA, te cambian las reglas
de inversión global.
Y el informe de hecho avisa de que
ya están emitiendo deuda a unos niveles muy
poco habituales para poder seguir el ritmo.
Tela.
Y mira, aquí es donde la cosa se
pone realmente interesante.
Y donde yo valoro muchísimo el trabajo de
Isabel Junievich.
Porque en tecnología estamos hartos de ver predicciones
categóricas, ¿no?
Gurús que te venden la moto.
Exacto.
Verdades absolutas.
Pero ella incluye una sección de limitaciones que
demuestra una honestidad intelectual tremenda.
Reconoce los márgenes de error de su propio
modelo de predicción.
Es que así tiene que ser un análisis
serio de datos.
Tienes que avisar de qué variables te pueden
mover la aguja.
Y menciona dos cosas muy concretas.
Primero, el tema de cuándo empiezas a medir.
El modelo de la gráfica asume que la
fiebre empezó en el segundo trimestre de 2023.
Con GPT -4, claro.
Pero si mueves ese inicio, un pelín hacia
atrás, al primer trimestre de 2022, donde el
crecimiento era distinto, pues el punto de colisión
baila un poco.
Ya no es el tercer trimestre de 2026
fijamente, sino que puede caer entre el segundo
y el cuarto trimestre de ese año.
Sigue estando a la vuelta de la esquina.
El choque es inminente igual, sí.
Pero la fecha exacta depende de dónde empieces
a contar.
Y luego está lo de la estacionalidad, que
también cambia las cosas.
Uf, la estacionalidad del flujo de caja es
vital.
El mejor ejemplo es Amazon.
Amazon no genera caja de forma plana todo
el año.
Claro, en Navidad revientan las ventas.
Eso es.
En el cuarto trimestre, con el Black Friday
y la campaña navideña, tienen un pico de
liquidez salvaje.
Si ajustas la matemática para tener en cuenta
esa inyección, pues el cruce de las líneas
igual se retrasa un trimestre más.
Ya.
Pero bueno, más allá de si se chocan
en verano o en invierno de 2026, hay
un elefante en la habitación del que el
modelo no se ocupa.
Porque da por sentado que el modelo no
se ocupa.
Y por otro lado, que los ingresos van
a seguir creciendo al 23 % fijo.
Claro, es una proyección lineal en ese sentido.
Pero claro, ¿qué pasa si el retorno de
la inversión, el famoso ROI de la inteligencia
artificial, empieza a dar sus frutos de verdad?
Ah, amigo.
Si de repente descubren cómo monetizar la IA
a lo bestia, la curva de ingresos podría
dispararse hacia arriba y salvarles los muebles, ¿no?
La IA se pagaría a sí misma.
Sí, conectamos esto con la perspectiva general.
Ese es exactamente el gran interrogante que no
deja de pasar.
¿Por qué no deja dormir a los directivos
en Silicon Valley?
Me lo imagino.
A ver, este estudio es una extrapolación matemática
pura.
Te dice a dónde vamos si seguimos con
la inercia actual.
Si nada cambia.
Eso es.
Pero no puede modelar, porque es imposible, cuándo
ni cómo va a llegar ese retorno de
la inversión.
Asume CAPEX al 70 % e ingresos al
23%.
Si el ROI explota positivamente mañana, pues el
cruce se aplaza o ni siquiera llega.
Claro.
Pero, y este es el gran pero, si
ese retorno tarda 5 o 10 años en
materializarse, el socavón financiero de construir todo esto
va a ser imposible de tapar sin llevarse
por delante media economía.
Al final, la sensación que a mí me
da no es tanto la de caer por
un precipicio, sino como estar construyendo las vías
de un tren bala.
A ver.
Vas poniendo el acero justo delante del tren,
que va a toda velocidad, y vas rezando
para que lo que cobras por los billetes
de los pasajeros te dé para pagar más
acero antes de que se te acabe la
vía y descarriles.
Fíjate, es una metáfora súper acertada, para la
presión que deben llevar encima.
Y la verdad, para ir terminando, creo que
deberíamos ir incluso un paso más allá de
la pura financiación y pensar en el riesgo
físico real.
¿Riesgo físico de los servidores, dices?
Sí, hemos hablado de endeudarse y quemar dinero
para comprar la infraestructura.
Pero, ¿y si ese hardware, que son chips
hiperespecializados que hoy valen a precio de oro,
se quedan obsoletos antes de que logren recuperar
lo que han gastado?
Ostras.
Ese escenario daría pánico en el mercado.
Claro.
Es que la arquitectura de la IA avanza
súper rápido.
Imagínate que la próxima generación de modelos de
repente necesita un diseño de red que no
tiene nada que ver.
Redes industriales inmensas, llenas de servidores de miles
de millones, que ya no sirven para competir,
pero que el banco te sigue cobrando.
Volviendo a la panadería.
Es como comprar el horno cuántico carísimo, arruinarte,
y que a los seis meses la gente
sólo quiera magdalenas al vapor, que necesitan otra
máquina.
Tal cual.
Y el banco pasándote el recibo del horno
cada mes.
Desde luego, es una perspectiva que te obliga
a mirar todo el humo de Silicon Valley
con un poquito más de secticismo.
Ya te digo.
Antes de despedirnos hasta el próximo programa, os
informamos de que las voces que oyes han
sido generadas por la IA de Notebook LM,
y que dirigiendo el podcast se encuentra Julio
Pablo Vázquez, un humano que te envía saludos.
En caso de error, probablemente sean errores humanos.
Nos escuchamos.
Y hasta aquí el episodio de hoy.
Muchas gracias por tu atención.
Esto es BIMPRAXIS.
Nos escuchamos en el próximo episodio.