Buenas, esto es BIMPRAXIS, el podcast donde el
BIM se encuentra con la inteligencia artificial.
Exploramos la ciencia, la tecnología y el futuro
desde el enfoque de la arquitectura, ingeniería y
construcción.
¡Empezamos!
Muy buenas, bienvenidas, bienvenidos a un nuevo episodio
de BIMPRAXIS.
Hoy os abrimos las puertas y os vamos
a enseñar cómo se cocinan los episodios de
BIMPRAXIS.
Fíjate que si te dijéramos que para producir
un episodio como el que estás escuchando hoy
están trabajando miles de líneas de código, sistemas
de llamada API a modelos locales, a modelos
en la nube, procesos MCP y muchos otros
entresijos, pues parecería que estamos un poco desvariando
o hablando de ciencia ficción.
Totalmente.
Pero bueno, esa es la arquitectura invisible que
sostiene todo este proyecto.
Y oye, que no es un día cualquiera,
porque resulta que hoy alcanzamos la edición número
100.
Madre mía, 100 ya.
Y es fascinante pararnos a pensar en por
qué a los humanos nos gustan tanto los
números redondos, ¿no?
Tienen ese componente cultural de marcar un hito
o cerrar un ciclo histórico.
Ya, claro, nos da como una sensación de
celebración.
Pero es súper curioso porque la inmensa maquinaria
de inteligencia artificial que procesa todo este ecosistema
sonoro que carece por completo de ese romanticismo.
Cero romanticismo, sí.
Para los procesadores o los modelos de lenguaje,
la edición 100 y la 99 son exactamente
iguales.
No hay ninguna relevancia estadística especial.
Y esa fricción tan rara entre nuestra nostalgia
humana y la eficiencia así tan fría de
la máquina es justo el hilo conductor de
la inmersión que vamos a hacer hoy.
Sí, una especie de jornada de puertas abiertas
que, curiosamente, no empieza en un garaje.
Ni en Estados Unidos, ni en California, ni
en un datacenter de hectáreas y hectáreas de
servidores.
¡Qué va, qué va!
Hay que viajar en el tiempo a una
época sin internet de banda ancha y sin
móviles.
A una emisora local de los 80 o
90 llamada Radio Radio.
A la mítica Radio Radio, sí.
Ahí es donde un tipo maravilloso, que ya
no está entre nosotros, Manel, se le ocurrió
la estrafalaria idea de montar en su casa
una emisora de radio.
Una emisora de radio un poco apropiada.
Apoyándose en que era un grandísimo coleccionista de
discos de vinilo.
De hecho, viajaba a Londres para comprarlos.
Tenía más de 4 .000 discos.
Y apoyándose en eso, montó una emisora gratuita,
libre, voluntaria, sin ánimo de lucro.
Algo que a día de hoy suena muy
extraño.
No era una startup, ni mucho menos.
Y nada, convocó a la gente del pueblo,
pues al que quisiera montar un programa, que
le hiciera un pequeño guión.
Y allá que nos fuimos unos amigos y
yo, y presentamos un proyecto de radio que
se llamaba Cosa Nostra.
¿Y lo radical de Cosa Nostra en aquel
momento?
Cosa Nuestra no, perdona.
Cosa Nostra.
Maldita IA.
Era la materia prima.
O sea, mientras las demás emisoras eran como
cintas transportadoras, poniendo un éxito detrás de otro
sin parar, ellos priorizaban la palabra.
Exacto.
Era la improvisación por encima del guión.
Aunque un poquito de guión sí teníamos.
Pero bueno, la gente se animaba a llamar
porque nuestro programa Cosa Nostra, Cosa Nostra, no
Cosa Nostra, se basaba un poco en dar
participación a los oyentes, que sorpresivamente nos llamaban.
A pesar de que la emisora tenía un
alcance mínimo, era una emisora de cuatro vatios,
pero la gente se animaba.
Quizá porque usábamos mucho sentido del humor y
hacíamos un poco de música.
Hacíamos mucho guiño con la audiencia.
Por un ejemplo, montábamos concursos, muchos de ellos
improvisados, en los que proponíamos que nos hicieran
preguntas los oyentes a nosotros.
Y si la contestábamos bien, se ganaba un
premio.
Y el premio era una rebanada de pan
con nocilla, que nosotros la comprábamos, la teníamos
allí lista para que vinieran a merendar con
nosotros.
Es lo bueno del corto alcance y de
la corta distancia.
Pero nunca se atrevió nadie a venir, a
comerse la merienda, porque pensaban que era de
broma.
Pues la teníamos allí, nos la acabábamos comiendo
nosotros.
Sí, sí, lo del pan con nocilla es
artesanía radiofónica en estado puro.
Y claro, esa semilla de interacción, de hablar
directamente con el oyente, muta décadas después a
un entorno radicalmente distinto, a la plataforma web
de aprendizaje integral BIMpraxis.
Un salto evolutivo considerable, sí.
Bueno, esto de BIMpraxis hay que aclarar que
es una plataforma web que está todavía en
preparación.
Le estamos creando muchas líneas de código por
debajo.
Le estamos acoplando mucha inteligencia artificial.
Y básicamente es una plataforma de inteligencia BIM
vinculada a esto del Building Information Modeling, que
es un poco nuestra especialidad profesional.
Pero para lo que nos interesa en este
episodio, lo que tenemos que explicar es un
poco qué herramientas estamos preparando y que os
presentaremos aquí también.
En estos episodios de podcast venideros para hacer
más interesante y atractivo uno de los aspectos
que toca esta página web, este proyecto, para
profesionales del mundo BIM, de la arquitectura, ingeniería
y construcción.
Y que una de sus patas fundamentales es
la formación.
Pero como todo lo que hemos planteado en
BIMpraxis, pretende recoger la experiencia profesional, personal, después
de haber trabajado muchos años en formación especializada
en estos temas de CAD y BIM.
Soy trayectoria profesional como BIM Manager, como BIM
Coordinator, como BIM Modeler o Modelador BIM.
O sea que soy usuario de las herramientas
en proyectos reales.
Bien, pues lo que queríamos plantear, y es
un poco lo que nos interesa traer a
este episodio, es que todas las herramientas que
pongamos a disposición en esta plataforma tengan un
componente de innovación y amabilidad de cara al
usuario.
Porque yo, además de crear contenido para cursos
y hacer de tutor de cursos, también soy
estudiante de cursos.
Estoy continuamente formándome y parece que la sociedad
ha evolucionado de una forma dispareja entre la
forma en que presta atención a los medios,
el bombardeo continuo que tenemos de pantallas que
nos están ofreciendo reclamos y mensajes todo el
rato, y la forma en la que ha
evolucionado en paralelo los sistemas de aprendizaje online,
que creemos que se han quedado un poco
atascados y anquilosados en metodología del sistema.
En el siglo XX y no del siglo
XXI no se esfuerzan mucho por captar nuestra
atención y todos esos reclamos constantes, y no
se esfuerzan por extender nuestra capacidad de atención
y concentración.
Y para combatir esa desconexión, la plataforma implementa
lo que llaman el tutor socrático.
Esto está enfocado al principio en metodologías técnicas
muy densas, como BIM, el Building Information Modeling.
Pero claro, hoy en día se acostumbra a
ver demasiado a menudo quizá lo de la
etiqueta de socrático.
¿Cómo funciona exactamente este tema del tutor socrático
de BIMpraxis?
Bueno, es que aquí no es marketing, es
un rediseño cognitivo real.
Se basa en la mayéutica y el elenchus
de la Grecia clásica.
O sea, si tú tienes una duda técnica,
una inteligencia artificial normal, te escupe la respuesta
masticada y ya está.
Tu cerebro deja de pensar.
Claro, te da el bloque de texto o
el fragmento de vídeo y a otra cosa.
Eso es, pero el tutor socrático está programado
a bajo nivel para negarse a darte esa
respuesta fácil.
Lo que hace es analizar tu problema y
devolverte una pregunta estratégica para que veas las
contradicciones en lo que estás planteando.
Eso es, y llevado a la práctica, puede
dar la sensación de que este tipo de
metodología pueda provocar frustración por parte del estudiante.
En vez de allanarte el camino, parece que
te está obligando a depurar tu conocimiento o
afianzar tu conocimiento.
A base de fricción pura y dura.
Sí, pero es que esa fricción es el
motor del aprendizaje a largo plazo.
Es un sistema de refutación continua.
Al final, el conocimiento te lo construyes tú
mismo desde los cimientos y se vuelve muchísimo
más resistente.
Claro, se asienta mejor en la cabeza.
Aunque pueda parecer una trivialidad, no lo es
tanto.
De hecho, yo descubrí un poco este sistema
de la mayéutica, este término griego que a
mí me gusta tanto, ejerciendo de profesor, de
estos temas, en una academia oficial de Autodesk,
en el que fui formador oficial durante siete
años.
Y yo veía cómo el cerebro del alumno
que se está enfrentando de manera práctica por
primera vez a una herramienta con una curva
de aprendizaje importante, como puede ser Revit, aclaró
los típicos problemas a los que se enfrenta
cualquiera que aprende por primera vez algo, de
estar desorientado, despistado.
Entonces, yo, yo normalmente reconducía siempre las paradas
que me hacían para, mira, tengo aquí un
problema, ¿me puedes ayudar?
Y yo, bueno, cuéntame qué problema tienes.
Y entonces ahí es donde empezaba la mayéutica.
Cuando el estudiante intentaba expresar con vaguedades lo
que le sucedía, no conseguía salir del atasco.
Yo normalmente ya sabía a lo que se
refería, pero les forzaba un poco.
Ahí viene un poco lo de la fricción,
aunque es una falsa fricción, tiene recompensa inmediata.
Les forzaba un poco a que explicaran bien
qué les estaba pasando.
En vez de decirme cosas como pues me
da aquí un error, se me bloquea cuando
hago clic en la pantalla.
Y digo, no, no, ¿qué error te está
dando?
Y el alumno lo leía, el error, y
ya empezaba a comprenderlo.
Y en qué circunstancia le habías dado, justo
en qué panel o en qué comando estabas.
Y cuando el alumno intentaba contarme bien contado
qué problema le había tenido y con qué
contexto, yo ya le notaba que se le
encendía la bombilla y ya no esperaba la
respuesta.
Él mismo, en la elaboración de la respuesta,
es decir, aquí entra un poco el método
socrático, su pregunta yo se le reconducía para
que la pregunta en realidad se la hacía
yo a él.
Le decía, no, explícame bien el problema en
el que te has metido.
Y eso le hacía reflexionar un poco.
Le pasaba a todo el mundo.
Además, no había excepciones.
Todo el mundo que hacía un esfuerzo por
explicarse.
Mejor.
Daba con la tecla de qué es lo
que le había pasado y normalmente con cómo
resolverla.
De hecho, yo normalmente ahí me quedaba callado.
Y mira, tú mismo acabas de dar con
la solución.
Bueno, y además que fijaos que con estas
metodologías adoptas y adquieres buenas, buenas prácticas.
De ahí también lo de bien praxis, como
por ejemplo, cuando sale un error, leer el
error, no darle rápidamente a escape.
Bueno, pues esto es un poco el principio
de la mayéutica y el aprendizaje socrático.
Aquí, cómo lo llevamos a cabo en bien
praxis?
Pues el bien tutor no es otra cosa
que un chat que te permite interactuar con
todo el contenido.
Es decir, es un chat que recurre a
un RAG, a un sistema de recuperación por
búsqueda aumentada.
Es decir, nosotros estamos alimentando nuestra base de
datos con todas las transcripciones de los vídeos.
Y todo lo que pasa.
En pantalla de los vídeos, gracias a dos
modelos distintos, uno Whisper, que es el que
realiza la transcripción y es decir, sabe lo
que se está diciendo en el vídeo.
O sea, analiza el audio del vídeo y
le da un carácter semántico.
Y por otro lado, en paralelo, utilizamos modelos
de reconocimiento de imagen dentro del vídeo, es
decir, de reconocimiento de ciertos fotogramas y solo
los fotogramas interesantes son modelos de esos que
en vez de ser LLM son VL, es
decir, modelos de lenguaje visual.
Entonces, con eso conseguimos que nuestra base de
datos entienda lo que se dice y lo
que se muestra en los vídeos.
Eso, digamos, se formatea o se le da
un formato vectorial para que lo pueda entender
la red neuronal.
Y el chat simplemente es el final, la
terminal de todo ese mecanismo de RAG que
se está alimentando con nuestros propios cursos, nuestros
propios contenidos.
El contenido de estos podcast también va a
estar presente en esa base de datos de
BIMPRAXIS, en la que llamamos Raga BIM.
Así haciendo un guiño con las ragas de
la música de la India, que son así
muy reflexivas y con el tema RAG, no
es decir la recuperación inteligente del contenido.
Bueno, pues el BIM tutor lo que va
a hacer es reorganizar todo el conocimiento para
enfocarlo a una conversación socrática basada en pregunta
y respuesta que le obligue al alumno un
poco a reflexionar.
A reflexionar sin darse cuenta.
Y os aseguro que este tema de la
fricción, que es lo que puede parecer, no
es tal.
Al final es un disfrute constante porque cada
vez que una frase queda aclarado en base
a preguntas respuestas, un término confuso, hay una
continua recompensa de el famoso efecto de bombilla
que se me enciende sobre la cabeza.
Hay que decir que esta herramienta BIM tutor
no es obligatoria, ni mucho menos.
Es opcional y muy complementaria, es decir, se
puede utilizar una vez que has terminado el
curso por la vía clásica tradicional en sustitución
de esa vía clásica tradicional, es decir, con
el BIM tutor también podrás acabar obteniendo el
diploma, igual que si sigues lección por lección.
Pero nosotros aconsejamos que se use de una
manera complementaria y en paralelo, es decir, cuando
terminas de ver, por ejemplo, una lección que
se compone de dos vídeos, es bueno acudir
al BIM tutor para afianzar ese conocimiento a
base de una pequeña conversación.
Con esto conseguimos que el alumno no sea
un mero espectador pasivo, sino que esté todo
el rato poniendo a funcionar su cerebro, que
es la manera mejor no sólo de recordar
pasos, sino de afianzarlos un poco en nuestra
comprensión, en nuestro cerebro.
Pero aún así, yo creo que os ha
pasado a todos los que habéis hecho un
curso online, tenemos un problema acuciante que creo
que en todos los cursos online es sobre
todo estos cursos que se dedican a la
explicación de cómo funcionan herramientas o adquirir conocimientos
complejos, tecnológicos, así un poco una curva de
aprendizaje peliaguda.
Normalmente, ¿cuál es nuestra experiencia?
Pues seguimos el curso, bien sea por método
tradicional, combinando con BIM tutor o 100 %
BIM tutor, que por cierto, también sería una
manera de obtener el diploma.
Y muy bien, hemos completado la formación, tenemos
nuestro diploma.
Mmm, pero la memoria se oxida.
Eso es, así funciona nuestro cerebro.
Si no practicamos, nuestra memoria se convierte en
memoria de pez.
Y hasta que no practicamos y obtenemos fluidez,
no hemos conseguido afianzar el conocimiento.
Si no entrenamos el músculo del cerebro para
que aplique todo el conocimiento adquirido, nuestra memoria
se va desvaneciendo.
Entonces, aquí tenemos dos caminos.
Si el estudiante toma nuestros cursos, se aprovecha
un poco de BIM tutor, que le va
a ayudar a afianzar el conocimiento de su
cerebro, pero además se pone a trabajar ya.
A veces incluso recomendamos hacerlo durante el curso,
no esperar a tener el diploma bajo el
brazo.
Y si tiene esa posibilidad de aplicar el
conocimiento de manera práctica y mejor aún en
proyectos reales, no en proyectos inventados para el
aprendizaje, en casos prácticos reales de su ámbito
profesional o estudiantil, esa será una manera perfecta
y no la podemos sustituir.
¿Cuál es el problema?
Que no siempre podemos tener ese escenario.
Entonces, en BIMPRAXIS se nos ocurrió el
plan B.
El plan B resulta que le damos un
poco la vuelta a los contenidos formativos.
Los contenidos formativos tienen una misión única, unívoca
en la formación online tradicional, que es realizar
el aprendizaje.
Pero nosotros le hemos dado la vuelta para
que también sirvan como un medio de consulta,
solo que un medio de consulta que hemos
hecho inteligente y a medida de la forma
en que los contenidos se han convertido en
un medio de consulta, se han convertido en
un medio de consulta para el usuario.
Me explico, a esto le llamamos Visual Ponder
y sirve para que el alumno que ya
ha hecho el curso o parte del curso,
pero preferiblemente que ya lo he hecho completo,
que ya tiene su diploma, pueda volver a
esos contenidos como vía de refresco.
Es decir, han pasado dos meses y no
te has puesto a trabajar en el en
el en la vía práctica de los conocimientos
adquiridos en una herramienta.
Vamos a suponer que es Revit.
No has manejado Revit desde que has terminado
el curso.
¿A cuántos nos ha pasado eso?
Y de repente tienes ya la necesidad de
hacerlo, ¿no?
Entonces ahí puede que estemos totalmente frustrados porque
se nos ha olvidado el 80%.
De hecho, el 80 % es una cifra
que se baraja en estudios hechos al respecto.
En papers publicados que dicen que cuando pasan
tres meses el conocimiento no practicado o que
no ha fluido, se pierden un 80%.
Entonces hemos tirado el 80 % de nuestro
tiempo en una formación.
Bueno, entonces aquí tenemos varios caminos.
Volver a hacer el curso, que a nadie
le apetece, buscar la parte concreta en el
curso a mano donde se hablaba de esto.
Y entonces eso se convierte en un proceso
tortuoso, una pesadilla, ¿no?
Porque vamos a tener que volver a ver
o escuchar segmentos que no nos interesa.
Queremos recordatorios justo para el caso.
Bueno, y aquí es donde entra un poco
en juego nuestra herramienta que se llama Visual
Ponder.
Y lo que hace es que funciona como
un buscador, un buscador semántico con inteligencia artificial
por debajo, que utiliza técnicas RAG.
¿Por qué?
Porque cuando el usuario haga una búsqueda, está
haciendo la búsqueda en el conjunto completo de
todos los cursos, no solo de un curso.
Y lo que le va a ofrecer como
respuesta el RAG no es un índice de
links, como haría un Google, o una lista
de capítulos donde se tratan los temas que
estás preguntando, sino una selección de fragmentos rebobinados
al punto exacto donde se mencionan los temas,
ordenados con un criterio de re -ranking, es
decir, con relevancia semántica en cuanto a lo
que has preguntado.
Pero que además, si la respuesta no es
única, cosa que va a suceder muy a
menudo, si preguntas cómo se hacían los muros
compuestos en Revit, pues es muy probable que
eso se mencione en diversas partes del curso
o incluso de varios cursos, a lo mejor
un curso básico y un curso avanzado.
Entonces, Visual Ponder te va a devolver una
secuencia de pequeños fragmentos que van al grano
para que no tengas que luchar primero buscándolos
tú rebobinando vídeos, para que te aparezcan de
forma inmediata, porque es una respuesta que consume
segundos o muy pocos segundos.
Pero además, Visual Ponder te va a presentar
los resultados con un orden lógico, con un
hilo conductor, de forma que los puedas seguir
esos fragmentos, no vídeos enteros, sino esos fragmentos
que convierten en una especie de collar, de
cuentas que han sido engarzadas por la inteligencia
artificial, para que tengan sentido ser vistos en
ese orden y que incluso si faltan piezas
en el medio, porque claramente es un cortapega,
lo que va a hacer la IA de
Visual Ponder es rellenar esos intersticios entre los
distintos fragmentos de vídeo con material nuevo creado
para mantener el hilo.
Material nuevo que normalmente serán pequeños textos, diapositivas
o incluso una pequeña secuencia de vídeo con
audio.
En eso estamos trabajando ahora, porque todo esto
está en fase de desarrollo.
Lo tenemos más o menos al 70, 80
por ciento.
La parte esta de los intersticios es en
la que estamos justo trabajando ahora.
¿Qué conseguimos entonces con esto?
Que un material formativo no sólo sirva para
trasladarlo en el momento del aprendizaje a tu
cerebro, sino que también puedas hacer consultas a
posteriori, pero consultas rápidas y bien pensadas.
Por decirlo de otra manera, el alumno que
ya realiza una formación no necesita volverse a
ver toda la formación.
Lo que le ofrece Visual Ponder es crearle
un mini curso.
Podríamos decir que un microcurso o incluso un
nano curso, porque sólo tendrá fragmentos breves bien
cosechados y bien engarzados en esa especie de
collar de perlas, de forma que tenga todo
un hilo conductor y le sirve un poco
de respuesta visual, que lo que pretende es
despertar de nuevo sus neuronas, porque damos por
hecho que él ya ha hecho la formación
y que no está aprendiendo eso por primera
vez.
Esta es un poco la filosofía de Visual
Ponder, que es nuestra apuesta más fuerte en
cuanto a herramienta innovadora, porque no la hemos
visto en ninguna otra página web.
La innovación de Visual Ponder es que coge
un curso estático que estaría acumulando polvo digital
y lo convierte en un oráculo instantáneo.
O sea que si no te acuerdas de
un comando, ya no tienes que comerte horas
de vídeo.
Buscando primero, buscando los vídeos y después revisionando
esos vídeos, vas directo al grano.
Ni buscar en foros desactualizados.
Claro, tú metes la duda y el sistema
rastrea todo el repositorio y te extrae el
fragmento de vídeo exacto temporalizado donde se resuelve
ese problema viendo la interfaz en pantalla.
Es que te da solo la chicha, nada
de paja.
Digamos que es un contenido magro.
Y fíjate que esto plantea un debate profundo
sobre el mundo académico.
El diploma académico pasa de ser un papel
que te hace que te esfuerzas en el
pasado a ser el billete de entrada a
un diálogo continuo con el conocimiento, tal cual
un diálogo con el conocimiento.
Eso mismo es.
Estamos dándole una segunda vida al contenido formativo,
que es un material que cuesta muchas horas
de trabajo realizar para que se convierta en
material de consulta viva e inteligente.
Pero bueno, todo esto que os hemos contado
de Visual Ponder y de BIM Tutor eran
primicias que teníamos reservadas en plan sorpresa para
este episodio 100 tan normal y ahora queremos
seguir contando y en este caso ya le
voy a dejar paso a los interlocutores habituales
de los episodios normales del podcast.
Yo ya me callo para que os cuente
un poco cómo son los entresijos, cómo se
gestan los episodios de BIMPRAXIS desde la
idea hasta la publicación.
Empezamos con ese concepto de vigilancia tecnológica que
puede parecer súper serio o rebuscado, pero no
lo es.
Suena súper serio, eh?
Pero en el día a día es básicamente
un rastreo metódico y obsesivo de las fronteras
de la innovación.
Significa monitorizar boletines técnicos, repositorios de código, blogs
de DeepMind, de Anthropic, de OpenAI.
Una locura de volumen de información.
Sí, pero la vena principal de extracción es
YouTube.
Hay miles de conferencias y ensayos técnicos ahí.
El problema contemporáneo no es encontrar la información,
sino filtrarla para no ahogarte.
Y la arquitectura que usan para ese filtrado
es curiosísima porque tiran de herramientas muy cotidianas.
Hablan de usar a tope el portapapeles de
Windows con la tecla Win más V y
una extensión de navegador que se llama YouTube
to Notebook LM.
Exacto.
Inyectan la esencia del vídeo directamente en el
entorno de Notebook LM.
Y ahí es donde se cuece todo.
Cogen un par de fuentes sobre un avance
técnico y no le piden un resumen aburrido.
Le meten un prompt súper específico forzando un
chacho crático.
Le dicen literalmente vamos a mantener un diálogo
socrático para dominar este tema a base de
preguntas.
Empieza tú preguntándome.
Y aquí yo lanzo una provocación.
Si dejas que la máquina dirija el interrogatorio,
¿no la estás convirtiendo en una especie de
editor jefe en la sombra?
A ver, esa es una preocupación muy analítica,
pero hay que matizarla.
No se le puede llamar editor jefe porque
estos modelos de lenguaje no tienen intención ni
agenda ideológica propia.
Su función real aquí es ser una estructura
de contención.
Una estructura de contención como un frontón para
rebotar ideas.
Literalmente un frontón socrático implacable.
Te devuelve la pelota constantemente con preguntas que
no se salen del material.
Te obliga a ti como creador a afinar
y justificar tus posturas a un nivel extremo.
Claro, si tu argumento tiene fisuras, el frontón
te las deja en evidencia al siguiente rebote.
Así que no escribe un guión literal, sino
que afila el criterio humano.
La línea editorial sigue siendo humana 100%.
Eso es, recrean la agilidad de la mesa
de redacción del antiguo programa Cosa Nostra, pero
procesando gigabytes de datos en milisegundos.
Pero claro, tener una línea editorial brillante no
te sirve de nada si luego tienes que
echar 80 horas haciendo clics repetitivos para producir
el audio.
Y aquí entramos en la ingeniería pesada en
la cadena de montaje que llaman Autopod.
Sí, abandonamos la filosofía y nos metemos en
los cables.
El motor de Autopod es el bytecoding.
Ya no estamos en la época de teclear
código línea a línea peleando con la sintaxis.
Menos mal.
Ahora desarrollas herramientas conversando directamente con agentes de
IA.
En este caso usan el entorno OpenCode con
un modelo que se llama GLM 2 .5
y le inyectan habilidades extraídas de ingenieros top
como Matt Pocock para que el código salga
robusto y sin fallos.
O sea, tú le explicas el problema en
lenguaje natural y la máquina teje la infraestructura.
Y el resultado son una serie de scripts
en Python que automatizan todo.
Por ejemplo, arrancan con la logística.
Un script que se llama bajaepisodios .py que
revisa lo publicado y descarga lotes de episodios
por adelantado.
Eso te da un colchón estratégico brutal de
semanas de margen.
Y luego otro script coge el relevo con
catena audio .py.
Antes tenías que abrir un programa de edición
pesado, cuadrar las pistas, nivelar el volumen a
mano.
Un tostón, vamos.
Totalmente.
Pues ahora, usando librerías de Python, se ensambla
la intro musical, las sintonías y el audio
principal de forma completamente desatendida.
Triunfo absoluto contra el trabajo manual aburrido.
Pero la verdadera joya de la corona a
nivel técnico es la fase de transcripción.
Pasar el audio a texto indexable.
Y el sistema tiene dos vías.
El plan A usa la API gratuita de
Grok, que es rapidísima.
Sí, sí, yo me lo imagino como subirte
a un tren bala experimental.
Vas a una velocidad absurda.
Es imbatible, pero las vías no son tuyas
y el billete gratuito tiene un límite de
viajes al día.
Claro, cuando agotas esa cuota diaria, el riesgo
operativo para una producción continua es inasumible.
Pero el ecosistema es tan sólido que detecta
el fallo de cuota y salta automáticamente al
plan de contingencia sin que tú toques nada.
Y ahí está la magia.
Porque el plan B no es coger un
autobús de línea lento.
El plan B es bajar al garaje, destapar
un motor V12 que has montado tú mismo
pieza a pieza y ponerlo a rugir a
máxima potencia.
Estamos hablando de una instalación bare metal del
modelo Whisper en el propio ordenador.
Instalación a pelo, sí.
Y hay que explicar lo que significa bare
metal.
Porque tiene tela.
Significa quitar todas las capas de virtualización.
Los programas preconfigurados son muy cómodos, pero consumen
recursos y te frenan.
Te quitan velocidad, claro.
Exacto.
Aquí el software habla directamente con el hardware
más bestia.
En concreto exprimen una tarjeta gráfica RTX 3060
con 12 gigabytes de VRAM dedicada.
Pero fíjate en un detalle técnico que es
de locos.
Le dedican horas a compilar los drivers CUDA
directamente en lenguaje C++.
¿Por qué te metes en ese dolor de
cabeza técnico cuando hay instaladores de un solo
clic?
Por la latencia cero pura y dura.
Los instaladores genéricos están hechos para funcionar pasablemente
bien en millones de ordenadores distintos.
Esa universalidad es muy ineficiente.
Si tú compilas los controladores para tu tarjeta
de silicio exacta, eliminas el cuello de botella
de raíz.
Se dispara el rendimiento.
Exponencialmente.
Transcribes un audio denso de casi 20 minutos
en menos de 6 minutos.
Y todo en local, sin mandar ni un
byte a servidores de terceros.
Soberanía técnica total.
Y claro, de ahí sale un archivo hiperestructurado
con marcas de tiempo en milisegundos para cada
palabra.
Fundamental para navegar por el texto.
Pero sabemos que la IA de reconocimiento de
voz tiene puntos ciegos, especialmente con los falsos
amigos fonéticos.
Uf, los falsos amigos son un clásico.
Las redes neuronales resbalan mucho con acentos y
siglas.
Por ejemplo, escuchan el nombre del modelo de
Anthropic Cloud y como suena parecido, te transcriben
la palabra inglesa Cloud, que significa tela o
la pronunciación de inteligencia artificial IA, te la
ponen como la empresa de videojuegos IA.
Pero el ejemplo que mejor ilustra esto en
las notas del director es la confusión entre
las siglas BIM con B de Barcelona y
la marca de limpieza BIM con V de
Valencia.
Sí, sí, que suenan idénticas.
Cómo hace el sistema para darse cuenta de
que te refieres a arquitectura multidimensional y no
a limpiar el baño sin que un humano
tenga que leerse todo el documento?
Pues con una coreografía de código brutal.
Primero lanzan un sabueso rígido, o sea, reglas
de terministas tradicionales.
Este rastreador escanea el texto buscando esas secuencias
problemáticas conocidas como BIM.
Vale, lo aísla.
Lo aísla, pero no lo cambia a lo
loco.
Delega la decisión.
Manda ese párrafo a un modelo de lenguaje
masivo para que evalúe el contexto y la
inteligencia artificial dice A ver si están hablando
de metodologías de construcción, el detergente no pinta
nada aquí y lo corrige automáticamente a BIM.
Qué barbaridad.
El sabueso encuentra la anomalía y el cerebro
analítico toma la decisión contextual y todo este
perfeccionismo es para alimentar el Raga BIM, que
es el chat bot de la web que
te permite hacer consultas milimétricas.
Todo se recicla y se interconecta.
Sí, todo fluye.
Bueno, aquí tengo que hacer un inciso incumpliendo
mi promesa de que ya no volvía a
intervenir en el episodio y es que esto
se está anunciando en presente, pero está en
desarrollo, o sea, todavía no está disponible todo
esto que hemos comentado.
Y después de pulir la base de datos
llega el ensamblaje final.
Pero claro, surge un problema porque no encontraban
un software en el mercado que hiciera lo
que necesitaban.
Querían un reproductor interno, un back office que
te mostrara el texto resaltándose a la vez
que el audio y que pudieras hacer clic
en una palabra y saltar a ese segundo
exacto.
Pero todo lo comercial estaba pensado para vídeo
y era pesadísimo.
Así que en vez de agachar la cabeza
y adaptarse a un software que no le
servía, vuelven a sacar la varita del bytecoding.
El creador dialoga con la máquina y en
un rato se programa su propio reproductor.
Desde cero.
El player punto pay.
Es que eso confirma un cambio de era.
El perfil que no es informático puro acaba
de recibir las llaves del reino.
Ya no tienes que esperar años a que
una empresa saque el programa que tú necesitas.
Conjuras bajo demanda casi a la velocidad del
pensamiento.
Es la desintegración absoluta de la dependencia comercial.
Y esa misma independencia la llevan al final
del proceso, al despliegue de los contenidos.
Un despliegue que huye de las granjas comerciales.
Tienen una infraestructura de auto hospedaje a través
de un VPS usando Qlify, que es como
una versión de código abierto de Vercel.
Un latifundio digital propio.
Y publican conectando vía API con Castopoz.
Pero fíjate.
Para no saturar el servidor principal con los
archivos de audio tan pesados, derivan el almacenamiento
a un NAS de Synology usando el protocolo
Minio S3.
Que, por cierto, tiene mucha ironía que este
estándar S3, que ahora nos permite ser independientes
de los monopolios, lo definiera originalmente Amazon con
Jeff Bezos sentando las bases de la nube
actual.
Es que la evolución de la ingeniería es
así.
Estandarizas las capas de abajo para poder hacer
explotar la creatividad en las de arriba.
Y en esas capas altas, ¿meten rutinas que
usan LLMs para redactar los resúmenes automatizados los
lunes, miércoles y viernes?
Todo queda documentado con un script llamado registra
.py para no perder la trazabilidad.
Y el broche de oro para celebrar este
programa 100 es el script arrancamedios .py.
Han conseguido automatizar el mismísimo notebook LM sin
tocar el navegador.
Utilizando el protocolo MCP, el contexto de máquina,
que les permite inyectar la información y sacar
el audio directamente.
Pero lo más bonito de esto es cómo
lo descubrieron.
No fue por un manual corporativo, sino gracias
al analista independiente EMOWAY.
Exacto, por el compañerismo en Internet.
Alguien descubre cómo trastear en las tripas de
la plataforma, no se lo guarda para sacar
ventaja comercial, sino que lo documenta y lo
comparte para que el siguiente ingeniero suba un
escalón más.
Es el contrapeso humanista en todo este mar
de silicio.
Cuando te alejas y miras todo este mapa
de procesos, es sobrecogedor.
Una cantidad de trabajo que hace años requeriría
una redacción entera y turnos de noche, hoy
fluye de manera automática, silenciosa e implacable.
La fricción operativa casi ha desaparecido.
Lo cual nos deja asomados al gran abismo
del futuro.
Si el reto técnico de procesar el saber
global ya está resuelto por la automatización, ¿cuál
es la próxima barrera infranqueable?
Seguramente el cuello de botella ya no serán
los servidores ni el código, sino la propia
mente humana.
Nuestra capacidad fisiológica para asimilar semejante avalancha de
ideas.
O tal vez el desafío definitivo sea que
en un mundo donde la máquina te da
respuestas perfectas instantáneas, la única ventaja evolutiva que
nos quede sea la audacia para atrevernos a
formular la pregunta correcta en medio de todo
este ruido.
Y hasta aquí el episodio especial 100 de
hoy.
Antes de despedirnos, aclararos que las voces salvo
esta de un servidor han sido generadas por
Notebook LM y que dirigiendo el podcast está
el que os habla, que no sirva de
precedente, Julio Pablo Vázquez.
Encantado de saludaros con mi propia voz.
Tened en cuenta que si hay algún error,
lo más probable es que el error haya
sido mío y no de la IA.
Y hasta el próximo episodio.
Nos escuchamos.
Y hasta aquí el episodio de hoy.
Muchas gracias por tu atención.
Esto es BIM.
Praxis.
Nos escuchamos en el próximo episodio.