La IA está alcanzando un poder casi divino, pero con la madurez social de un adolescente, lo que plantea riesgos significativos. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, estima que para 2026 o 2027 podríamos tener una IA con capacidades de un premio Nobel en múltiples disciplinas. Se identifican cinco grandes riesgos: autonomía, uso indebido para la destrucción, toma de poder, disrupción económica masiva y efectos indirectos. La competencia en el mercado y la geopolítica aceleran el desarrollo de la IA, planteando un dilema del prisionero a escala global. La transparencia obligatoria y la inversión en la ciencia de la seguridad de la IA son clave para abordar estos desafíos. La pregunta final es si la IA podría ser el gran filtro que explica por qué no vemos a otras civilizaciones avanzadas en el universo.