Buenas, esto es BIMPRAXIS, el podcast donde el
BIM se encuentra con la inteligencia artificial.
Exploramos la ciencia, la tecnología y el futuro
desde el enfoque de la arquitectura, ingeniería y
construcción.
¡Empezamos!
Hola y bienvenidos al episodio 42 del podcast
de BIMPRAXIS.
Hoy damos un pequeño salto.
Dejamos un poco de lado la inteligencia artificial,
que fue el tema del último programa, y
nos metemos de lleno en el mundo BIM.
Pero bueno, no abandonamos del todo el tema
anterior, porque seguimos explorando herramientas de código abierto,
vamos, open source y gratuitas que nos pueden
hacer la vida bastante más fácil.
Exacto.
Y hoy vamos a analizar a fondo una
herramienta que está dando mucho que hablar.
Se llama Bonsai Beam.
Para quienes no la conozcan, es el proyecto
que antes se llamaba Blender Beam.
Y esta es la parte interesante.
Se presenta como una alternativa real a gigantes
como Revit o Archicad, pero con una particularidad
que es, bueno, es la clave de todo.
permite trabajar directamente en el formato IFC, que
es el estándar internacional Open BIM.
Totalmente.
La misión de hoy es entender qué es
exactamente Bonsai BIM, de dónde viene, qué se
puede hacer con él y cuál es su
lugar real en el ecosistema de herramientas que
usamos a diario.
Vamos a ver un poco su historia, sus
capacidades y sobre todo la filosofía que lo
impulsa, que es muy potente.
Vale, pues vamos a desgranar esto.
Para quien lo oiga por primera vez, ¿qué
es Bonsai BIM?
Pues en esencia es un add-on, un complemento,
gratuito y de código abierto, para Blender.
¿Blender, el famoso software de modelado 3D?
Ese mismo.
Lo que hace este complemento es transformar Blender
en una herramienta de autoría BIM muy, muy
potente.
Pero la clave, y esto es fundamental para
entenderlo todo, es que trabaja de forma nativa
con IFC.
¿A qué te refieres con nativa?
Pues que no es un programa que modela
en su propio formato y luego lo exporta
a IFC.
No, aquí el IFC es el punto de
partida y de llegada.
El dato vive en IFC desde el principio.
O sea que se salta el paso de
la traducción, que es donde casi siempre se
pierde información o surgen los problemas.
Precisamente.
El objetivo es la transparencia total de los
datos.
El proyecto lo impulsa a una comunidad que
cree que el BIM debe ser accesible y
auditable por cualquiera, sin depender de un único
proveedor de software.
Y aquí es donde la cosa se pone
realmente interesante.
Porque antes se llamaba Blender BIM, que era
un nombre muy descriptivo, muy claro.
¿Por qué se cambió a Bonsai?
Pues no fue un capricho para nada La
fundación Blender tiene unas normas que prohíben que
los complementos usen Blender en su nombre comercial
Ah, claro, y eligieron Bonsai que la verdad
es que les permitió mantener las siglas B-B-I-M
y el logo original que estaba basado en
la letra B Pero...
¿Y la mascota?
He visto que usan un conejo.
¿Qué tiene que ver un conejo con el
BIM?
Aquí está el guiño es una broma muy
conocida en la comunidad BIM de código abierto.
Rabbit, conejo en inglés, suena muy muy parecido
a Revit.
¿En serio?
Es una parodía amistosa y muy sutil hacia
el software dominante del sector.
No puede ser, me parece brillante.
Totalmente.
Y el diseño del logo esconde otro secreto.
Si giras la B del logo de Bonsai
BIM, 90 grados a la derecha, las curvas
se convierten en un par de orejas de
conejo.
Vaya.
Además, el nombre Bonsai encaja a la perfección
con la filosofía del proyecto.
Algo que parece pequeño, pero es completo y
que requiere cuidado, paciencia y precisión para crecer.
Refleja muy bien la naturaleza del desarrollo de
software abierto.
De acuerdo.
La historia es genial, pero vayamos a lo
práctico.
¿Un arquitecto o un ingeniero puede realmente trabajar
con eso en su día a día?
¿Qué permite hacer?
Pues, sorprendentemente, casi todo el flujo de trabajo
BIM.
A ver, empecemos por lo básico.
La autoría y el modelado desde cero.
Puedes empezar un proyecto desde un lienzo en
blanco.
No necesitas otro software.
Se pueden crear muros, forjados, puertas, ventanas.
Y supongo que funcionará con la lógica de
tipo e instancia, como en los programas comerciales,
para no volvernos locos.
Justo.
Primero defines un tipo, un IFC Wall Type,
por ejemplo.
Sería como la familia en Revit.
Ahí defines sus capas, materiales, propiedades.
Y luego colocas instancias de ese tipo en
tu modelo.
Vale, hasta ahí todo suena familiar.
Pero una de las grandes barreras de Blender
para la gente de arquitectura es su interfaz,
que está muy pensada para el modelado orgánico.
Es muy complicado adaptarse.
A ver, no te voy a engañar, tiene
su curva de aprendizaje.
Si vienes de Revit o Archicad, la mentalidad
es distinta.
Pero una vez le pillas el truco, la
flexibilidad para modelar geometrías complejas es increíble.
Mucho mayor que en las herramientas tradicionales.
Y la gran pregunta, la que todos nos
hacemos, ¿qué pasa con la documentación 2D?
Porque un modelo 3D está muy bien, pero
hay que entregar planos.
Este es el punto crucial, ¿sí?
Y no es solo un visor 3D.
se pueden generar planos de planta, alzados y
secciones directamente desde el modelo IFC.
El sistema crea unas vistas que se exportan
a formato SVG, que es un estándar de
gráficos vectoriales.
¿Y ese SVG, qué haces con él?
Pues lo puedes abrir y editar en cualquier
programa de diseño vectorial, como Inkscape, que también
es de código abierto.
Allí puedes añadir cotas, textos y componer tus
láminas finales.
Vale, aquí tengo que poner el dedo en
la llaga.
Ese proceso no suena tan automatizado como en
otras herramientas, ¿verdad?
No, no lo es.
Tienes razón.
Es, digamos, su punto más débil ahora mismo,
si lo comparamos con un flujo totalmente integrado.
Es que si tengo que hacer un cambio
de última hora, tengo que volver a exportar
todos los SVGs y remaquetar las láminas.
Es un flujo de trabajo más manual, sí.
Para proyectos de escala pequeña y mediana es
perfectamente funcional.
Pero para proyectos enormes es un compromiso.
El equipo está trabajando en ello.
Entendido.
Es el peaje a pagar, por ahora.
Exacto.
Pero lo que pierdes en automatización lo ganas
en control absoluto sobre el resultado gráfico.
Y bueno, no se queda en la geometría.
Su punto más fuerte, sin duda, es la
gestión de datos.
¿En qué sentido?
Puedes auditar modelos IFC de una forma brutal,
revisar su calidad y, muy importante, añadir sistemas
de clasificación como WinClass o Uniclass.
¿Y cómo los añades?
Pues o cargando un archivo o, y esto
es muy potente, conectándote directamente al Building Smart
Data Dictionary.
O sea que aunque no lo use para
modelar, ¿me sirve como una herramienta de control
de calidad para los IFC que recibo?
Exactamente.
Es una navaja suiza para validar que los
IFC que exportas o recibes son correctos, para
limpiar datos o añadir información que tu software
original no maneja bien.
Entiendo.
¿Ayuda a solver el eterno problema de la
interoperabilidad?
operabilidad?
Justo.
Dion Moult, el creador del proyecto, habla de
pasar del open BIM traducido, que es exportar
desde un formato propietario, al open BIM nativo.
Que es trabajar directamente en el estándar.
Eso es.
Soluciona de raíz el problema que él mismo
menciona.
Basura entra, basura sale.
Si los datos no están bien estructurados desde
el origen, ninguna herramienta, ni siquiera la IA,
podrá hacer magia con ellos.
Tiene todo el sentido del mundo.
Eso sí, ¿eh?
Hay que ser realistas.
Alcanzarle a Madoved de un software que lleva
décadas y millones de dólares en desarrollo es
un reto enorme.
El proyecto se financia en parte con donaciones
de la comunidad.
A través de plataformas como Open Collective, he
leído.
Sí, que pagan a un pequeño equipo de
desarrolladores a tiempo completo.
Pero vamos, que el camino es largo.
Entonces, ¿cuál es la conclusión?
¿Deberíamos desinstalar Revit y pasarnos todos a Obonsai?
No, no es una cuestión de todo o
nada.
Creo que hay dos visiones complementarias.
Por un lado, como alternativa.
Para estudiantes, arquitectos independientes o estudios pequeños, puede
ser una alternativa completa y sin coste de
licencia para proyectos de una escala controlada.
Es una puerta de entrada fantástica para entender
el BIM por dentro.
¿Y la segunda visión?
Como complemento.
Para empresas que ya tienen flujos de trabajo
consolidados con Revit o Archicad, Bonsai es esa
herramienta de inspección y auditoría de IFCs potentísima.
Es el árbitro neutral que verifica que el
intercambio de datos funciona.
Me queda mucho más claro su lugar en
el ecosistema.
No es un todo nada.
Para nada.
Es una pieza más, pero una muy importante
y que defiende una filosofía necesaria.
Pues la verdad es que el tema da
para mucho.
Ya llevamos dos programas dedicados a herramientas open
source, Así que, ¿al humano que dirige todo
esto?
Tras estas voces generadas por IA, gracias a
Notebook LM, hay una persona con patas que
se llama Julio Pablo Vázquez.
Pues se le ocurre que este podría ser
el comienzo de una bonita serie.
¿Qué os parece, amigos?
Y recordad, si detectáis algún error en lo
que decimos, lo más probable es que sea
humano.
Hasta el próximo episodio.
Y hasta aquí el episodio de hoy.
Muchas gracias por tu atención.
Esto es BIMPRAXIS.
Nos escuchamos en el próximo episodio.
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